martes, 29 de mayo de 2012

El bien, el fin último y la felicidad


“La vida (...) es una búsqueda de la verdad, del bien, de la belleza. Con ese fin tomamos nuestras decisiones, ejercemos nuestra libertad y, en esto, en la verdad, en el bien y en la belleza, encontramos la felicidad y la alegría”. (Juan Pablo II)



¿QUÉ ES LO BUENO?
Difícilmente puede hallarse una pregunta de mayor interés: ¿Qué es lo bueno? ¿qué es el bien? Porque todo hombre guarda en lo más hondo de su ser el deseo invencible de ser bueno y de hacer lo bueno. Si hace el mal es porque le deslumbra la partecilla de bien con la que el mal se reviste.
Cuando se dice que algo "es ético" o que "no es ético", se está diciendo que es o no es bueno. Ahora bien, si casi todos coincidimos en que nuestra conducta ha de ser "ética", no siempre estamos de acuerdo en "lo que es ético". Lo que parece "ético" a unos, puede resultar una monstruosidad a otros.
¿Es posible llegar a un conocimiento cierto sobre "lo que es bueno", al menos en lo fundamental, o estamos condenados a una eterna duda o a opiniones sin fundamento racional? ¿Existe un criterio objetivo de bondad que nos permita, sin temor a equivocarnos, discernir el bien del mal? La respuesta del sentido común ha sido siempre afirmativa.
Es claro que el bien -lo bueno- es tal por contener alguna perfección que hace a la cosa deseable, apetecible. Aristóteles decía que "el bien es lo que todos desean". 

¿El bien es relativo?
Es de notar ahora que no todo lo que perfecciona a un sujeto, perfecciona a todos. El abono animal sirve para nutrir a las flores, pero no al hombre. La alfalfa es buena, sabrosa y sana, para las vacas, no para nosotros. Es claro pues que el bien es relativo: dice relación a un sujeto o a un conjunto más o menos numeroso de sujetos determinados.
Esa "relatividad" del bien ha inducido a muchos a pensar que el bien no es algo "objetivo", es decir, que no está ahí, independiente de mi pensamiento, sino que cada uno puede tomar por bueno "lo que le parezca"; cada uno sería libre de considerar bueno una cosa o su contraria y decidir por su cuenta sobre el bien y el mal. Cada uno -se ha dicho- sería "creador de valores", porque el valor o bondad de las cosas no estaría en ellas, sino en mi subjetividad, en mi pensamiento, en mi deseo o en mi opinión.
En rigor, aunque el bien sea "relativo" (algo es bueno siempre "para alguien"), no hay nada menos subjetivo u opinable. La bondad del aire que respiramos, el agua que bebemos, el calor y la luz del sol que nos vivifica… no es algo que inventamos o creamos: no es una bondad "opinable": está ahí, con independencia de nuestra estimación.
De modo similar descubrimos el valor de la justicia, de la libertad, de la paz, de la fraternidad: valores objetivos que no tendría sentido negar. De modo que si yo los negase porque en algún momento no me apetecieran, seguirían siendo valiosos para todos. Mi inapetencia sería un síntoma seguro de alguna enfermedad del cuerpo o del alma.
Es también importante advertir -frente a lo pensado y muy difundido por ciertos filósofos- que si yo apetezco la manzana, no es porque yo le confiera el buen sabor. La manzana no es sabrosa simplemente porque yo la saboree con gusto. Aunque a otro no le guste -quizá porque esté enfermo-, la bondad de la manzana no es un producto de mi subjetividad: es la manzana misma que tiene de por sí la aptitud para causar un buen sabor y una buena nutrición. Si así no fuera, el mismo sabor podría encontrar yo en el acíbar o en la basura.
… hay bienes relativos a personas singulares. Pero hay también, indudablemente, bienes relativos a la naturaleza humana común, y, por tanto, a todos y a cada uno de los individuos de nuestra especie. Por eso hay leyes o normas morales objetivas, universales y permanentes que afectan a todos los hombres, de cualquier tiempo y lugar.



ASPECTO ETICO DEL BIEN
Es el bien que conviene a la naturaleza racional y libre del hombre, al que éste debe adaptar su acción. Por lo que respecta a las acciones pasadas, bien es lo que se aprueba; por lo que atañe a las acciones futuras, bien es lo que debe hacerse. Todo lo que el hombre persigue, lo quiere en función de un bien perfecto que se muestra así como la forma misma de la felicidad. Mas con esto se nos impone distinguir dos especies de bien último: uno subjetivo, que consiste en la felicidad en general o beatitud; otro objetivo, que consiste en el bien concreto en cuya posesión el hombre encontrará la felicidad. Dada la actividad racional y libre del hombre, acciones, medios y fines son bien o males moralmente cuando van dirigidos por la razón según la norma del bien objetivo y son realizados libremente. La razón ni crea la ley, ni la impone obligatoriamente originando el deber: nadie se obliga a sí mismo (contra Kant). El fundamento último del bien moral no está en la razón, sino en el Bien absoluto, de donde el orden moral toma su carácter necesario, universal y obligatorio. El bien del hombre está en el encaminamiento a sus propios fines de verdad y bien absolutos…


LA CUESTIÓN DE LOS FINES Y LOS MEDIOS
Errores inquietantes
¿Qué importa que una cosa sea fin o medio? —decía el galeno—, en realidad, todo es fin y todo es medio, por eso nada es medio ni es fin... A lo que responde el paciente: -Pues mire, doctor, esto mismo me dijo el zapatero. Tenía unos zapatos de excelente diseño. Pero yo tenía los pies grandes y no me cabían. La solución estuvo conforme con su teoría. Llamó al traumatólogo y me cortó los dedos de los pies. Ahora, fíjese, los zapatos me sientan perfectamente -claro que sí, hombre. Usted creía que el pie era el fin y los zapatos los medios. Una vulgaridad. Debemos ser creativos...
Procusto no era el nombre de pila del mítico posadero de Eleusis. Se llamaba Damastes, pero le apodaban Procusto que significa «el estirador», lo cual sólo se comprendía cuando mostraba su sistema particular de hacer amable la estancia a sus huéspedes. Deseoso de que los más altos estuvieran cómodos en sus lechos, se aseguraba de que éstos tuvieran la medida exacta cortándoles - a los huéspedes - la porción sobresaliente de sus miembros. A los bajitos les ataba grandes pesos en los pies hasta que alcanzaban la estatura justa del lecho. Menos mal que Teseo, forzudo atleta, puso fin a las locuras del posadero devolviéndole con creces el trato que dispensaba a sus ingenuos clientes.

El mundo real 
La vida real no es una especie de plastilina que pueda adoptar la forma que queramos. Las cosas tienen naturaleza y relaciones naturales entre ellas, que configuran un orden de prioridades —lo contrario al caos—, una jerarquía de valores. Es más importante la cabeza que la mano; debe conservarse antes aquella que ésta. Y si nos caemos, instintivamente la mano se adelanta a parar el golpe. Es más importante el coche que su cenicero. Si el cenicero está lleno de colillas no es sensato tirar el coche y comprarse otro, sino tirar las colillas y conservar el coche. Si hay que vacunar a un niño, es mejor que llore un poco que no lo haga y haber de enterrarlo prematuramente…

El fin no justifica los medios
El fin incluye inevitablemente los medios con los que se pretende llegar a ese fin. El fin no es una idea abstracta, platónica, exenta, pulcra, incontaminada. Es la meta más el conjunto de todos los pasos que llegan a ella…
Un fin elegido, con resultado bueno, por el hecho de que se realice después del mal del que se ha seguido, no convierte en bueno a ese mal, puesto que el mal ya está hecho, ya es pasado, y no hay nada más inmutable que el pasado. El futuro puede cambiar. No faltan quienes aseguran que el futuro «ya no es lo que era». Pero el pasado no hay quien lo mueva. Si la voluntad ha hecho libremente el mal, ya se ha hecho mala y no hay quien lo pueda evitar…
En cierto modo los medios contienen ya el fin; los procedimientos anuncian el resultado. Predicar, matar, conmover, forzar, orar, no son medios neutros que sirvan para cualquier fin: cada uno lleva implícito el resultado». La bala lleva consigo la muerte…

Las historias, los héroes y los villanos










La eterna lucha entre el bien y el mal ha sido propuesta en innumerables ocasiones y de múltiples formas; el séptimo arte no ha sido la excepción. A ratos, la frontera entre héroe y villano puede tornarse difusa, por ejemplo en el caso de Batman.

LA BANALIDAD DEL MAL


FIN ÚLTIMO
Toda la problemática suscitada por la noción de fin no arranca de su carácter de término de una acción, lo producido por el agente, sino de aquello a lo que se dirige la acción, como término de una intención: lo perseguido por el agente, lo que se intenta o pretende. Es aquello por lo que el agente se determina a obrar; es el principio de la acción: aquello por lo que algo es hecho. De este modo, el fin aparece como nudo entre el orden efectivo y el orden intencional…
La moción que ejerce el fin proviene de su bondad; la fuerza causativa del fin no es otra que por la fuerza causativa del bien. El fin esencialmente atrae hacia sí a la causa eficiente; mediante la causa eficiente se determina a existir…
El hombre alcanza la noción de fin, de una parte, percibiendo la realidad del mundo que le rodea, en el que se advierten relaciones de finalidad; de otra parte, a partir de su propia experiencia interna, ya que percibe que se propone fines u objetivos. Desde una y otra perspectiva el hombre se ve llevado al reconocimiento de un fundamento último de la finalidad: Dios. El orden y la finalidad del cosmos implican una inteligencia ordenadora (lo que carece de conocimiento no tiende a un fin si no es dirigido por alguien que entienda y conozca), que obviamente no es la humana (ya que el hombre no da su sentido al cosmos, sino que se descubre en él), sino una causa eficiente racional supracósmica, a la que llamamos Dios (es la quinta vía tomista: Sum. Th. 1 q2 a3)…

FELICIDAD
Las definiciones que se han dado de la felicidad en la filosofía tradicional son sumamente variadas: Cicerón: «apartados todos los males, la acumulación total de los bienes»; S. Agustín: «el gozo de la verdad»; Boecio: «la suma de todos los bienes», «un bien que una vez poseído no permite desear ningún otro», etc. Como puede verse, tanto por estas definiciones como por la misma derivación lingüística de la palabra, la felicidad comporta un doble aspecto: uno subjetivo y otro objetivo. Subjetivamente implica un gozo o satisfacción; objetivamente, la felicidad reclama algo sobre lo que ella versa y sobre lo que se desarrolla dicho gozo. De esta distinción surge precisamente la gran diversidad de concepciones de la felicidad tanto por el énfasis que se dé a lo objetivo o subjetivo, como por la índole del objeto de la felicidad. Claro es que si la felicidad se centra en el aspecto subjetivo, principal o exclusivamente, cabrá hablar de felicidades auténticas aunque el objeto sobre el que verse sea ilusorio… Un equilibrio entre ambos extremos constituirá el ideal de la felicidad: un estado de gozo pleno de la conciencia que satisface de una manera total y con carácter estable todas las apetencias, deseos y potencialidades del hombre, por la índole, asimismo plena, de bondad del objeto.
http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=5725&cat=filosofia

Actividades y ejercicios tipo examen



A. Lea atentamente los siguientes fragmentos, identifique cuál es la idea principal del autor y subraye  la alternativa correcta.
1. Cuando se dice que algo "es ético" o que "no es ético", se está diciendo que es o no es bueno. Ahora bien, si casi todos coincidimos en que nuestra conducta ha de ser "ética", no siempre estamos de acuerdo en "lo que es ético". Lo que parece "ético" a unos, puede resultar una monstruosidad a otros. Así por ejemplo, algunos llaman "ético" al aborto provocado en caso de embarazo por violación, lo cual a muchos nos parece uno de los peores crímenes -incluso quizá peor que el terrorismo-, y negación del más elemental derecho de la persona, el derecho a la vida… ¿Es posible llegar a un conocimiento cierto sobre "lo que es bueno", al menos en lo fundamental, o estamos condenados a una eterna duda o a opiniones sin fundamento racional? ¿Existe un criterio objetivo de bondad que nos permita, sin temor a equivocarnos, discernir el bien del mal? La respuesta del sentido común ha sido siempre afirmativa. (Antonio Orozco)
a)            No es posible llegar a un conocimiento cierto sobre "lo que es bueno".
b)            Lo que "es ético" es bueno y lo que "no es ético" es malo.
c)            No siempre estamos de acuerdo en "lo que es ético".
d)            El aborto en caso de violación es un tema muy discutido.
e)            Existe un criterio objetivo de bondad que nos permite discernir el bien del mal.

2. … Por cierto, ¿por qué lleva usted este vendaje en la cabeza? ¿Le duele acaso la abundancia de ideas inquietantes?
 -No señor, es que mi sombrerero tiene unos sombreros de exquisito formato, pero mi cabeza es demasiado grande. Por eso me limó el cráneo con mucho cuidado. Cuando me quite la venda, el sombrero me sentará de maravilla. En realidad la cabeza no es el fin del sombrero sino al revés. Mejor dicho, da igual. Y como lo importante es la economía de los sombreros, más vale limar las cabezas que arruinar a los sombrereros. Además, creativamente hablando, si el fin es excelente, el medio será también excelente, porque lo excelente y lo execrable en rigor son lo mismo y no existe ni lo uno ni lo otro, ¿no es así? (Antonio Orozco)
a)            El dolor de cabeza se relaciona con el tamaño del sombrero.
b)            La cabeza no es el fin del sombrero sino al revés.
c)            El sombrero no es el fin de la cabeza sino al revés.
d)            Si el medio es excelente, el fin será también excelente.
e)            Si el fin es excelente, el medio será también excelente.

B. Lea atentamente los siguientes fragmentos, subraye  la alternativa correcta y justifique su respuesta.
1. Es de notar ahora que no todo lo que perfecciona a un sujeto, perfecciona a todos. El abono animal sirve para nutrir a las flores, pero no al hombre. La alfalfa es buena, sabrosa y sana, para las vacas, no para nosotros. Es claro pues que el bien es relativo: dice relación a un sujeto o a un conjunto más o menos numeroso de sujetos determinados. Esa "relatividad" del bien ha inducido a muchos a pensar que el bien no es algo "objetivo", es decir, que no está ahí, independiente de mi pensamiento, sino que cada uno puede tomar por bueno "lo que le parezca". (Antonio Orozco)
La expresión “el bien es relativo” debe entenderse en el sentido de:
a)            El bien es algo objetivo.
b)            El bien no es algo objetivo.
c)            No todo lo que perfecciona a un sujeto, perfecciona a todos.
d)            El bien de la vaca es distinto del bien del hombre.
e)            El bien del hombre es superior al de la vaca.

2. Amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad. (Gottfried Wilhelm Leibniz)
En la frase el fin y los medios son respectivamente:
a)            La felicidad del otro y la propia felicidad.
b)            La propia felicidad y la felicidad del otro.
c)            El amor y la felicidad del otro.
d)            La felicidad del otro y el amor.
e)            El amor y la propia felicidad.

C. Lea atentamente la pregunta, exprese claramente su postura y justifique sus afirmaciones.

1. ¿El fin justifica los medios? Explique.
2. ¿El bien es objetivo? Explique.
3. ¿La felicidad está al alcance de todos? Explique.
4. ¿Nuestra sociedad ha banalizado el mal de nuestras acciones? Explique.
5. ¿Cuál es la diferencia entre fines intermedios y fin último? Explique.
6.  ¿Nuestras facultades superiores (inteligencia y voluntad) deberían influir decisivamente en nuestra forma de actuar? Explique.
7. ¿La ética sirve para algo? Explique.
8. ¿Qué significa reducir la Ética a Antropología? Explique.
9. ¿Qué significa reducir la Ética a Psicología? Explique.
10. ¿Qué tienen en común la ética emotivista y la ética del consenso? Explique.
11. ¿Pensar es lo mismo que filosofar? Explique.
12. Escriba una semejanza y una diferencia entre un filósofo y un sabio. Explique.
13. ¿La filosofía es lo más vital que existe? Explique.
14. ¿En qué no estarían de acuerdo un sabio y un filósofo? Explique.
15. Decía Kafka: "La juventud es feliz porque posee la capacidad de ver la belleza. Es al perder esta capacidad cuando comienza el penoso envejecimiento, la decadencia, la infelicidad". Janouch le preguntó: "¿Entonces la vejez excluye toda posibilidad de felicidad?". Y Kafka respondió: "No. La felicidad excluye a la vejez. Quien conserva la capacidad de ver la belleza no envejece". ¿Con quién está de acuerdo, con Janouch o con Kafka? Explique.

D. Seleccione una canción romántica, identifique dos de los tres componentes básicos de un ser humano (cuerpo, psiquismo, espiritualidad) y subraye los ejemplos correspondientes.



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